Sin luz

Pasar de ser la capitana a la prisionera de mi propio barco, qué ironia.
Este cambio de roles se produce por amor, la única fuerza capaz de “doblegarme” en aquella época.
No soy consciente de cómo llegó y subió a mi barco aquel hombre (aunque es evidente que como capitana tuve que haber dado mi beneplacito).
Como suele pasar el comienzo fue realmente maravilloso y descubrí partes de mi misma que hasta entonces no me había atrevido de sacar a la luz.
El elemento disruptor en esta historia tampoco es original, otra mujer con la ayuda de la novedad fascinante y el misterio a su favor. No se quedo contenta con apartarlo de mi lado sino que lo puso contra mi.
No alcanzo a entender como no reaccione hasta el final, ¿dónde estaban aquellas aptitudes que me convirtieron en una admirada capitana, por la misma tripulación que ya no me respetaba?
Supongo que el dolor de la traición me anulo hasta que un dolor mayor me desperto pero ya era demasiado tarde para cambiar las cosas.
En ocasiones la mezquindad humana parece nunca saciarse. No valoró como suficiente mi desdicha y tuvieron que quitarme lo único que aún amaba en ese barco.
Como si una pobre vieja desorientada supusiera un problema o un obstáculo a sus ambiciosos planes la hicieron llevar en el siguiente puerto que atracamos.
Chillé, lloré e incluso aparté mi orgullo para rogar apelando a una humanidad harto desaparecida ya, entonces la realidad me superó con toda su violencia y maldad; perdí totalmente la cabeza, se iría a las nubes buscando lo que no tenía en la tierra.
Corrí a encerrarme a mi habitación y sólo me dejaba ver por la ventana para descargar mi irreflenable ira contra quien estuviera cerca.
Si un punto de racionalidad no me hubiera hecho ver mis exiguas posibilidades los hubiera asesinado uno a uno con mis propias manos.
Otra mañana sola, ¿y qué?, ya no necesito a nadie.

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Una respuesta to “Sin luz”

  1. Ansel La PrincessaTriste Says:

    La Soledad Raquel es una asquerosa, mentirosa, retorcida y confusa puta que nos hace creer a fuego grabado en nuestra mente y alma que verdadermante nos encontramos sólos, cuando la realidad es que estamos rodeados de estrellas de medio días que nos observan y nos velan; a pesar de que nosotros seamos incapaces de verlas ya que la Luz en ocasiones nos ciega y nos engaña pues nos acostumbra a que sólo hay que creer aquello que se puede ser.
    La Luz y la Oscuridad nos juegan a veces malas pasadas poniendonos a prueba continuamente. ¿Meros juguetes de los designios del destinio, del mundo o de nosotros mismos?. Hé ahí mi reflexión.

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