Encrucijadas

Odeín parpadeo sorprendido a su vez. Jamás había apoyado el uso de la violencia pero a la vez que se había esforzado en aprender todas las ciencias a su alcance no olvido la importancia del cuerpo físico que sostiene el espíritu y, del mismo modo, se preparo para defenderse si fuera necesario.

No era su intención crear ningún daño a la muchacha pero tenía que ponerla a prueba. Sólo sabía de ella que era humana y que había llegado de alguna forma a su guarida. Suficiente información como para interesarse por ella.

Era consciente de la importancia de la primera impresión que diera y quería tener el control de la situación ya que no sabía si podía presentar una amenaza está aparición. De entrada era un elemento disruptor en su rutina diaria y eso ya era motivo de sobra para levantar la guardia.

Ni siquiera había tenido tiempo de plantearse cómo actuar, sólo se dejo llevar por su intuición. Ni siquiera ahora que podía pararse a pensarlo entendía porqué había actuado de esa manera pero el caso es que lo había hecho. No tenía claro que esperaba exactamente pero la reacción de la chiquilla le sorprendió.

Lo más normal hubiera sido reaccionar de alguna forma; defenderse, expresar terror ante la incapacidad de hacerlo o atacar si estaba entre sus posibilidades. Pero la aceptación que había contemplado era algo que no comprendía. ¿Tan poderosa era como para saber aún mejor que él que no llegaría a dar el golpe?

Descarto esta posibilidad que lo inquietaba y siguió pensando, repitiendo en su cabeza lo sucedido para encontrar la respuesta. Le pareció percibir que una parte de la muchacha incluso deseaba que el golpe llegara y esa impresión le emocionó. Definitivamente que una joven humana en una tierra de criaturas mágicas hubiera llegado a su puerta aceptando con dulzura la perspectiva del fin era algo sorprendente.

Un ligero movimiento de la chica que yacía inconsciente a sus pies le hizo reaccionar, comprendió que sus divagaciones podían esperar. Pero se permitió aún un instante para contemplarla de nuevo, sin duda era una linda muchacha pero se mezclaban en ella la determinación y la energía que le había transmitido en un comienzo con la fragilidad y necesidad de protección que parecía emanar ahora.

Comprendió que su supervivencia inmediata dependía de él, no podría aguantar bajo el sol mucho más tiempo pero la perspectiva de tener a alguien a su cargo le asusto en un comienzo. Había pasado tanto tiempo solo que le provocaba aprensión introducir a alguien nuevo en su espacio personal, su refugio; un último vistazo le hizo disipar sus dudas. Dejando el bastón en el suelo cogió a Minerva en sus brazos apretándola sin intención contra su pecho y entro en el que se había convertido en su hogar resignado ante la idea tan atrayente como rechazable de que su vida cambiaría para siempre y que no sabía qué rumbo tomaría ni en qué media dependería de él.

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2 comentarios to “Encrucijadas”

  1. Ansel La PrincessaTriste Says:

    Arte he aqui un diamante en bruto, mundo he aquí una artista , prosperidad abrir paso a una leyenda .
    The Tea Club and Barrovian Society no se perdió 😉 las nuevas Lewis y Tolkien están aquí .

  2. princessatriste Says:

    http://elreinodelaprincessatriste.wordpress.com/ este es mi nuevo espacio .. al final entre tu y anacoreta y Victor me habeis acabado por picar. Kiss.

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