Algo

No sabía cómo había llegado allí pero tampoco se paro a planteárselo. De algún modo intuyo en qué lugar se hallaba, miro a su alrededor curiosa tratando de adaptarse a la situación y descubrió las escaleras.
Parecía que la invitaban a subir, así que subió. Había muchísima gente ascendiendo en una ordenada fila pero caminaban bastante rápido así que no se desespero y disfruto del paisaje.
Realmente era una tierra bella: casas pequeñas, una gran laguna con juncos y un precioso bosque tras todo eso. No sabía cuánto estaría allí pero decidió aprovecharlo, sabía que había algún motivo para su presencia y que se revelaría cuando llegara el momento.
Se notó un temblor y la gente se paró en seco, se miró por un segundo asustada y bajo corriendo las escaleras que rodeaban la montaña alterando el anterior orden existente. Ella se agarró fuerte a la barandilla para no ser arrollada y siguió ascendiendo, con dificultad al principio pero con total libertad una vez que la huida terminó.
Estaba acostumbrada a las cosas extrañas así que no busco explicación a esa fuerza que la atraía a la cima. No tenía la más mínima impresión de correr peligro y la montaña siguió estable reforzando esa impresión.
Finalmente llegó arriba y se quedo sin aliento. No era una montaña, era un volcán aparentemente inactivo pero con la lava bulliente y carmesí en su interior.
Perdió la noción del tiempo que pasó mirando el ardiente magma y lo próximo que recordó es estar frente a ese lago que tanto le había llamado la atención mientras subía. No había nadie alrededor sólo una pequeña niña que sostenía un patito negro, un futuro cisne entre sus brazos. Dafne sentía debilidad por los cisnes y los niños así que se acercó a la niña para consolarla.
Siguiendo su instinto tomo al inerte pájaro de manos de la niña que no se resistió sino que se limitó a mirarla expectante. Dafne abrazo al pájaro contra su pecho y cerro los ojos intuyendo que algo debía pasar.
Comenzó a impacientarse mientras todo seguía igual, frustrada y con una sensación de derrota puso el patito sobre sus rodillas y apretó los puños con fuerza.
Tanta fuerza hizo para liberar esos sentimientos que la oprimían que sin notarlo hincó las uñas en las palmas hasta hacerse sangre. En ese momento el pato abrió los ojos pero Dafne estaba tan concentrada en si misma que no lo advirtió hasta que no escucho la exclamación y la risa de la niña.
Entonces comprendió qué tenía que hacer. Entendió que tenía la posibilidad de devolver la vida a cambio de un poco de la suya y lo utilizo para ayudar a ese pueblo tan pacífico y hospitalario.
Sin necesidad de que nadie se lo advirtiera comprendió que tenía que limitar sus sanaciones a pequeños animales aunque sabía que no tardarían en pedirle más y que no comprenderían que la única forma de cumplirlo era entregarse ella misma.
Aunque para la mayoría era una decisión evidente ella supo que no conseguiría decidirse hasta que no llegara el momento, por raro que pareciera seguía sin sentir que corriera peligro y eso siempre la llevaba a continuar adelante.

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2 comentarios to “Algo”

  1. Subir para encontrar respuestas, sin miedo…y lo mejor, encontrarlas.
    Me ha gustado mucho, lo continuarás?

  2. Gracias.
    Pues no suelo continuar este tipo de historias que saco a través de mis sueños pero podría intentarlo cuando me falle la inspiración. Puede ser otra manera de conocerme a mi misma:)

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