Archivo para febrero, 2011

Fabulando

Posted in Uncategorized on 18 febrero 2011 by Sel

Lucía se sentó algo derrumbada por la conversación zanjada tan rápidamente por lo de siempre “falta de tiempo”. Si ya era frustrante no tener tiempo para conversar o simplemente disfrutar en común aún era peor ser la única que notara esa carencia.
De repente, recordó la recomendación que le hicieron una vez de parodiar a lo que tenía que enfrentarse. Decía que al plantearte una situación tan exagerada que fuera absurda la realidad resultaría sencilla. Nunca fue efectivo pero sí divertido así que probó.
De repente se sintió como una Quijote femenina a la que la lectura, las series y los dibujos la habían hecho soñar con otra realidad y dejo de considerar las posibilidades factibles para pasar a las fantásticas.
Como no quería tirar a la basura ese puchero que había hecho con tanto cariño empezó a pensar posibilidades:
-Si vivieran en una sociedad prehistórica no tendría que hacer nada porque todas familias de alrededor vendrían a aprovechar ese plato y la recompensarían con sus propias habilidades más tarde. Ojalá fuera Ayla determinó una vez más.
Luego pensó que no era Ayla ni vivía en la prehistoria (a la hora de dormir en una cama eso que había ganado con el cambio) pero sí que tenía vecinos así que comenzó a imaginar que llamaba a una puerta cualquiera con la cacerola y le explicaba al atónito inquilino que le había sobrado y no quería tirarlo ni comer más de lo mismo que si lo quería. ¿Cómo reaccionaría? Si esto fuera una serie lo cogería aún con la boca abierta y la protagonista sería enfocada sonriendo con una voz en off que concluyera el capítulo con una parrafada maravillosa, si fueran dibujos el inquilino comenzaría a saltar con los ojos fuera de las órbitas diciendo que era justo lo que necesitaba porque no sabía qué comer hoy y la última vez quemo la cocina así que le viene fenómenal y entraría en casa gritando “Lucil que hoy no comemos zapatillas”. Por último, si fuera un libro podría pasar cualquier cosa pero pasaría a cámara lenta con exhaustivas descripciones de los lamparones de la cocina.
Sin embargo, esto es la vida real y lo que hace la gente real cuando no quiere algo es esperar a que se estropee para poder tener tranquila la conciencia cuando lo tire a la basura. Bendita evolución.

¿Cómo parar?

Posted in Uncategorized on 17 febrero 2011 by Sel

Cuando dentro de ti hay un caos de fuerzas y pensamientos.
Por un lado algo te dice que te sientes tranquila, respires hondo y reflexiones sobre cómo te sientes para llegar a entenderlo.
Por otro lado, parte del cuerpo te pide “huir”: comer, jugar, leer, hablar… entretenerte en definitiva para no tener que afrontar ese vacío oscuro que tienes dentro.
Por encima de los dos una vocecita intenta convencerte de que lo que parece que no te apetece es lo mejor y lo que necesitas. Esta vez le haces caso y te sientas, ¿qué haces después?
Siguen gritando las alarmas que recomiendan huir pero a las que has elegido hacer caso se callan o hablan tan flojo que no llegas a entenderlas. Recuerdas que la última persona con la que hablaste de forma “casual” menciono retomar la escritura. No es el momento de terminar el libro pero escribiendo en mi blog me siento mejor, parte de mi se ha relajado al verse reconocido pero no me encuentro bien.
La cabeza no para: me recuerda la cantidad de cosas que tengo que hacer, me advierte de los peligros de verter contenidos personales en la red, me recomienda hacer cosas útiles, me insiste en que esto es más de lo mismo y mis manos dudan entre seguir escribiendo o agarrar la cabeza y tirarla como en los dibujos.
Pero ese pedante cerebro les recuerda que esto es real que no hay vida sin él, lo peor es que lleva razón y lo necesito pero la cooperación y la convivencia es dura.

No, no me viene bien.

Posted in Uncategorized on 3 febrero 2011 by Sel

Te necesito justo ahora por eso te llamo ahora. No me viene bien cuando a ti te viene bien, tengo mi propia vida y mis cosas, ¿por qué me tengo que adaptar yo?

Por las noches estoy cansada, llego tarde y tengo poco tiempo para hablar contigo. Me gustaría decirte cómo me siento ahora que lo estoy sintiendo y no luego cuando me preocuparán otras cosas además, esto es urgente para mi.

Estas palabras chocaron contra la puerta que acaba de cerrarse porque lo que realmente dijo Felipe fue: “claro, no te preocupes, hablaremos en otro momento que te venga mejor” así que Silvia se fue sin sospechar lo más mínimo que hubiera algo malo en ello.

Después de soltarle a la puerta lo que le gustaría haber dicho, se sentó a pensar sus posibilidades. No podía dejar la oportunidad de hacer lo que tenía que hacer pero no sabía cómo. Si tardaba todo sería más difícil y probablemente le superarán las dificultades por eso tenía que hacerlo ya pero no podía solo. Miro alrededor para confirmar lo que ya sabía, que allí no había nadie más.

Podría intentar llamar a Arturo pero aunque se que me quiere y se preocupa por mi parece incapaz de decir lo que piensa o de aportar algo, probablemente diría pues díselo como me lo estás diciendo a mi sin comprender que eso no estaría bien (porque no lo estaría, ¿verdad?). Sin embargo, merecía la oportunidad de corroborar o desmentir sus expectativas así que sin muchas esperanzas descolgo el teléfono y marco.

No estaba en casa, (¿nadie pasaba las mañanas en su casa?) pero sí que estaba Estefanía que estuvo un buen rato hablando sobre los resfriados y el frío que hacía en su tierra, que se cuidara… Como si importara algo el frío ahora, ya no sólo se le hacía complicado afrontar esa decisión sino que cada vez tenía menos ganas de seguir pidiendo ayuda…