Frustración.

Una vez más me inunda ese sentimiento, tal vez sea el que más detesto aunque no me gustan los términos absolutos así que simplemente diré que es muy difícil lidiar con él.
Siento frustración porque cerca o lejos veo cosas realmente injustas que no tendrían porque ser así pero nos hacemos indiferentes a ellas.
Y yo no puedo salvarme, para algunos hago bastante para otros incluso demasiado pero seguro que habría quien coincidiera conmigo en que nunca es suficiente y que, desde luego, no es demasiado.
Siento rabia y frustración acompañada de mucha pena cuando me atrevo a leer las noticias (ya no las veo porque no soporto esas imágenes) porque te transmiten continuamente lo mal que está el mundo y lo poco que importa que haya gente que haga huelga de hambre para defender sus derechos, se manifieste convocando a muchos más, etc.
Me encanta mi trabajo y creo que mejoro cada día más en él pero no basta con que yo me esfuerce y le entregue un tiempo extra porque desde arriba y desde abajo sólo buscan ponerte la zancadilla.
Sin embargo, afortunadamente, tengo la suerte de haber encontrado verdaderos compañeros que comparten eso de lo importante que es la educación, que disfrutan trabajando y dando lo mejor de si mismos, capaces de unirse para lograr metas mayores y de consolarte o escucharte cuando lo necesites.
Gracias también a esas personas ajenas a mi centro de trabajo pero que de una forma o de otra siempre consiguen que me vuelva a levantar con la cabeza bien alta y con más energías que nunca.

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2 comentarios to “Frustración.”

  1. princessatriste Says:

    Siempre hay un motivo por el que seguir luchando por los medios y las herramientas que sea, porque sino lo hacemos nosotros , la sangre nueva ¿quién lo hará?.Nuestros padres tuvieron su guerra y vencieron, esta es la nuestra y hay que luchar.
    La sonrisa de los niños en mi caso y la complicidad con tus “niños” mayores serán nuestra gasolina 😀

  2. Gracias por escribir y por lo que dices.
    Siempre hay un motivo para seguir luchando pero no siempre hay fuerzas ni esperanza. Además, cada vez la lucha es diferente: unas veces la lucha es seguir respirando, otras es cumplir con tus responsabilidad y, a veces, todo eso no es suficiente y puedes hacer algo más.

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