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Dejarse llevar, suena demasiado bien.

Posted in Uncategorized on 24 septiembre 2015 by Sel

Y normalmente lo es pero siempre hay dos caras en una moneda.

dejarsellevar

Es curioso que a lo largo del día de ayer prácticamente comenzará con el consejo de “dejarme sorprender por la vida” y terminara con la conclusión de que no siempre es apropiado dejarse llevar por la situación.

Y es que como bien dice Pau Donés (hoy va de canciones) “todo depende, de según cómo se mire, todo depende”. Normalmente soy positiva y tengo en mente ese consejo que espero ir aplicando poco a poco pero ayer me acosté preguntándome qué me había pasado y porqué me había dejado llevar con una actitud que normalmente no tendría.

Lo fácil sería poner la causa fuera: era por las compañías, surgió la conversación… Pero suelo ser honesta conmigo misma y debo confesar que eso sólo fue el detonante de algo que tengo dentro y que salió de una forma inapropiada porque criticar no es mi actividad favorita.

Así que hoy me levanto con la tarea de atender a esas emociones y pensamientos que surgieron ayer. No puedo cambiar a la gente pero si puedo ser reactiva o proactiva como dice Borja Vilaseca en “El principio se pone la corbata”. Ayer fui reactiva y no me sentí bien, hoy voy a trabajar en ser proactiva y no siempre dejarme llevar si me doy cuenta de que la reacción no me hace sentir bien.

La conclusión bien podría ser esta

proactivo_reactivo

Me gustan las mudanzas.

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 22 septiembre 2015 by Sel

Supongo que el título sonará extraño a mucha gente pero realmente creo que me gustan las mudanzas y que son una oportunidad.

Mudanza=oportunidad

                      Mudanza=oportunidad

Las mudanzas, tal y como a mi me gustaría que fueran, nos regalan una ocasión de reflexionar y recordar. Cuando no tenemos necesidad de planteárnoslo solemos acumular objetos y eso no siempre nos hace la vida más fácil ni a nosotros más felices pero hay una inercia que nos empuja y ¿para qué luchar contra ella?

Por eso me gustan las mudanzas que te ofrecen la ocasión de cambiar el aire, en cierto modo literalmente porque implican cambio de domicilio pero también porque hay cosas que no tocas, no recuerdas y de repente te enfrentas a ellas con otros ojos y dices ¿por qué no he mirado estas fotos en tanto tiempo? ¿para qué compre este artículo si ya tenía uno guardado?

Lo único que no me gusta de las mudanzas es que no sé qué hacer con las cosas que sé que no quiero. Lo más sencillo es titarlo y, en el mejor de los casos reciclarlo, pero me parece tan cruel como ciertos detalles de Toy Story 4. Que yo no lo necesite no quiere decir que sean inútiles pero no paro de preguntarme cómo darles otra vida. Hay contenedores para ropa, hay libros de 2ª mano, también se compran las películas pero ¿y el resto?

Por ejemplo, ¿qué haces con esos regalos que te hicieron con todo el amor del mundo pero que no te gustaron? Los conservas por esa inercia que te hace ponerlos en algún lugar escondido de la casa en el que los puedas olvidar pero la mudanza te hace repasar cada rincón y si eres sincero no quieres llevar esos objetos a tu nueva casa y realmente no tienes ninguna obligación de hacerlo.

En fin, mudanza y oportunidad y recuerdos y nostalgia y nuevas oportunidades. Todo eso y mucho más me ronda ahora mismo.

Los números de 2013

Posted in Uncategorized on 31 diciembre 2013 by Sel

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 350 veces en 2013. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 6 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

¿Qué sientes?

Posted in Personal, Reflexiones y divagaciones, Uncategorized with tags on 19 diciembre 2013 by Sel

ImageSiempre me ha gustado esa frase y siempre le he dado importancia a la vista, la observación, los ojos…

Cuando era adolescente disfrutaba incomodando a la gente sólo con mirarlas. Me sentía poderosa viendo cómo la gente sentía la fuerza de mi mirada y no necesitaba hablar.

También me encantan las palabras, sobre todo escritas pero el lenguaje puede quedarse corto o estás tan cansada que no tienes fuerzas para intentar explicarte una vez más. Deseas con todas tus fuerzas que, esta vez, sea alguien quién te mire a los ojos y sepa qué necesitas y qué darte.

A veces sucede, y te sorprendes enormemente por lo excepcional del momento pero normalmente la gente no mira a los ojos de los demás y con esa falta de costumbre, cuando lo hacen no saben ver.

Así son las cosas, tampoco es necesario gastar energía lamentándose. Esa nunca es la mejor opción. Pero es tentador porque es la alternativa más fácil y, mientras estás ocupada quejándote, estás entretenida y no tienes tiempo de conectar con esa sensación incómoda que sientes sin identificar.

¿Y si cierras los ojos? ¿Qué encuentras? Parece un lugar oscuro y cuesta encontrar el interruptor. Aparecen varias puertas y tras ellas innumerables peligros, menos mal que lo cierras rápidamente sin que nada cruce la puerta. Da mucho miedo abrir otra puerta así que te sientas en el suelo y en ese momento te das cuenta de lo triste que estás.

Pero todavía no sabes porqué. Te sientes sola, el mundo parece un lugar agresivo y tú eres demasiado pequeña para enfrentarlo.

Si amaneciera…

Posted in Uncategorized with tags on 19 diciembre 2013 by Sel

Llegó a su casa con los primeros rayos del sol. En vez de acostarse y tratar de descansar antes de una nueva jornada se sentó a mirar el cielo y escuchar a los primeros gallos.
No tenía sueño pese a no haber dormido apenas las dos noches anteriores agobiada por pesadillas que sólo conseguía entender a medias.
Sentía dentro de ella emociones que no terminaba de comprender. La reunión había sido larga pero no tan dura como ella esperaba, aunque también era cierto que los jefes de las aldeas habían evitado hablar de forma directa de los temas más espinosos.
Cuando salió de allí con sus compañeros tenía ganas de hablar del tema, de compartir opiniones y de comprender cómo se sentía pero sus compañeros necesitaban relajarse o descansar después de tan dura reunión así que no le dieron mucho pie a ello.
Así que siguió sentada mirando el cielo y escuchando los gallos esperando encontrar el hilo por el que empezar a tirar de la maraña que tenía dentro y deseando que apareciera alguien que la ayudara en esa tarea. Como ansiaba poder hablar con alguien…

Un nuevo día, una nueva oportunidad.

Posted in Uncategorized with tags on 11 diciembre 2013 by Sel

The keyA la positiva Cassandra le encantaba decirse eso cuando, realmente, se quedaba sin mejores consejos que dar ante determinadas situaciones.

Porque lo que sí que era cierto es que le costaba demasiado quedarse indiferente, probablemente desarrollará ese hábito de pequeña pero tenía una enorme facilidad para cargarse sobre la espalda responsabilidades que no le correspondían y tratar de solucionar el mundo que pensara que estaba a su alcance.

Sin embargo, maldita casualidad, cuando ella necesitaba oír sus mismos consejos (u otros mejores) de boca de otra persona no había nadie al otro lado de la línea.

Maldita sociedad de la información que juega con las expectativas de la gente, seguro que dentro de unos años los continuadores de los que critican las falsas ideas que promueven los cuentos clásicos harán alguna referencia a eso.

¿De dónde ha salido ese enfado? Pese a ser una persona con genio, le costaba mucho legitimar su enfado. Eso no es de señoritas, a la gente no le gustan los gruñones que se enfadan con facilidad así que también tenía el hábito de no darle salida a esa emoción; sin darse cuenta de que eso mismo es lo que aliviaría gran parte de su pesar.

Finalmente, incapaz de decidir por dónde empezar el día, volvió a la cama y se hizo un ovillo entre las sábanas cansada de decidir por el momento y deseando que las cosas se ordenarán ellas mismas.

Descanso.

Posted in Uncategorized with tags on 27 febrero 2013 by Sel

Corrió y corrió hasta que el aire le quemó en los pulmones. Corrió sin importarle tropezar porque las lágrimas no le dejaban ver. Corrió sin rumbo fijo, tratando de escapar de algo que no sabía quién era pero con la fijación de huir lo más lejos posible.
Su destino. Estaba harta de escuchar que era su destino y que era ineludible. ¡No existía el destino! Ella elegía su destino, no había llegado tan lejos para que nadie le dijera qué tenía que hacer.
Para ellos era muy fácil mandarla a una empresa suicida. Ellos no tenían nada que perder. Pero ella, ella… ¿Qué tenía ella que arriesgar? ¿Qué tenía ella que ganar? Más preguntas sin respuesta, más pensamientos incómodos. Sólo quería descansar, eso era todo. Ser normal, sencilla y conformarse con lo que la vida le pusiera por delante.
Era un lastre que había arrastrado más allá de lo que podía recordar. Era un sentimiento que siempre la había acompañado. Por mucho que viajara, por más gente que conociera no terminaba de encajar y tenía algo que hacía que la gente se cansara de ella. Le daba tanto miedo volver a confiar en alguien, mostrarse tal y como era.
Sin darse cuenta, fue aminorando en parte por el cansancio y en parte porque iba estando más absorta en sí misma. Tampoco se dio cuenta de que el cielo dejaba de ser azul y se tornaba violeta. No se fijo en que la vegetación fue desapareciendo hasta hacerse poco más que inexistente. Su cuerpo sí que notaba el esfuerzo de caminar sobre la arena pero ella no le hacía caso a sus músculos, no le hacía caso a nada más que los pensamientos que tenía en la cabeza.
Una parte de ella disfrutaba está reencontrada libertad. Por fin, se sentía completamente libre. Podía ir donde ella quisiera. Realmente había cumplido su parte, le dijeron que le enseñarían el camino de vuelta su hogar si rescataba al príncipe. Y lo había hecho, ¿por qué le pedían más? ¿Por qué le decían que la necesitaban? ¿Por qué la hacían sentirse única sino era cierto?
Ya no disfrutaba tanto de esa libertad, ya no le importaba tanto no depender de nadie. Ya ni siquiera sabía lo que deseaba. Se sintió realmente agotada, completamente extenuada. Ahora que volvía a la realidad se dio cuenta de que apenas podía respirar y que estaba arrastrándose más que andar por la arena. Cada pierna parecía pesar toneladas y su cuerpo se empeñaba en encorvarse y acercarse al suelo. Durante algunos pasos se esforzó, le pareció ver un árbol peculiar a lo lejos con una chimenea y decidió ir hacia allí.
Pero no duro mucho su determinación, se rindió a las necesidades de su magullado cuerpo. Estaba en el límite de sus fuerzas, demasiadas aventuras en tan poco tiempo y demasiados peligros para alguien que sólo quería una vida normal. Se dejo caer pesadamente en la arena, sin importarle el calor que transmitía y se abandono al cansancio. Durante unos minutos permaneció tumbada, mirando el cielo. Ese cielo morado tan peculiar que nunca había visto, de hecho era tan raro que no habría sabido decir si era de día o de noche.
Sintió que alguien se acercaba pero no le dio importancia. Nada le importaba ya. Antes de cerrar los ojos completamente vencida vio un hombre mayor que la miraba desde arriba con el ceño fruncido. El hombre levantó el bastón que llevaba por encima de la cabeza de Minerva disponiéndose a darle el golpe mortal.
Ante su propia extrañeza Mini no sintió miedo ante el inminente final sino alivio porque todo terminará y sólo deseo que lo que viniera después le proporcionará descanso. Así que cerró los ojos y sonrió débilmente ante este giro irónico del destino que por fin le daba lo que tanto ansiaba, descanso.