Un nuevo día, una nueva oportunidad.

Posted in Uncategorized with tags on 11 diciembre 2013 by Sel

The keyA la positiva Cassandra le encantaba decirse eso cuando, realmente, se quedaba sin mejores consejos que dar ante determinadas situaciones.

Porque lo que sí que era cierto es que le costaba demasiado quedarse indiferente, probablemente desarrollará ese hábito de pequeña pero tenía una enorme facilidad para cargarse sobre la espalda responsabilidades que no le correspondían y tratar de solucionar el mundo que pensara que estaba a su alcance.

Sin embargo, maldita casualidad, cuando ella necesitaba oír sus mismos consejos (u otros mejores) de boca de otra persona no había nadie al otro lado de la línea.

Maldita sociedad de la información que juega con las expectativas de la gente, seguro que dentro de unos años los continuadores de los que critican las falsas ideas que promueven los cuentos clásicos harán alguna referencia a eso.

¿De dónde ha salido ese enfado? Pese a ser una persona con genio, le costaba mucho legitimar su enfado. Eso no es de señoritas, a la gente no le gustan los gruñones que se enfadan con facilidad así que también tenía el hábito de no darle salida a esa emoción; sin darse cuenta de que eso mismo es lo que aliviaría gran parte de su pesar.

Finalmente, incapaz de decidir por dónde empezar el día, volvió a la cama y se hizo un ovillo entre las sábanas cansada de decidir por el momento y deseando que las cosas se ordenarán ellas mismas.

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Descanso.

Posted in Uncategorized with tags on 27 febrero 2013 by Sel

Corrió y corrió hasta que el aire le quemó en los pulmones. Corrió sin importarle tropezar porque las lágrimas no le dejaban ver. Corrió sin rumbo fijo, tratando de escapar de algo que no sabía quién era pero con la fijación de huir lo más lejos posible.
Su destino. Estaba harta de escuchar que era su destino y que era ineludible. ¡No existía el destino! Ella elegía su destino, no había llegado tan lejos para que nadie le dijera qué tenía que hacer.
Para ellos era muy fácil mandarla a una empresa suicida. Ellos no tenían nada que perder. Pero ella, ella… ¿Qué tenía ella que arriesgar? ¿Qué tenía ella que ganar? Más preguntas sin respuesta, más pensamientos incómodos. Sólo quería descansar, eso era todo. Ser normal, sencilla y conformarse con lo que la vida le pusiera por delante.
Era un lastre que había arrastrado más allá de lo que podía recordar. Era un sentimiento que siempre la había acompañado. Por mucho que viajara, por más gente que conociera no terminaba de encajar y tenía algo que hacía que la gente se cansara de ella. Le daba tanto miedo volver a confiar en alguien, mostrarse tal y como era.
Sin darse cuenta, fue aminorando en parte por el cansancio y en parte porque iba estando más absorta en sí misma. Tampoco se dio cuenta de que el cielo dejaba de ser azul y se tornaba violeta. No se fijo en que la vegetación fue desapareciendo hasta hacerse poco más que inexistente. Su cuerpo sí que notaba el esfuerzo de caminar sobre la arena pero ella no le hacía caso a sus músculos, no le hacía caso a nada más que los pensamientos que tenía en la cabeza.
Una parte de ella disfrutaba está reencontrada libertad. Por fin, se sentía completamente libre. Podía ir donde ella quisiera. Realmente había cumplido su parte, le dijeron que le enseñarían el camino de vuelta su hogar si rescataba al príncipe. Y lo había hecho, ¿por qué le pedían más? ¿Por qué le decían que la necesitaban? ¿Por qué la hacían sentirse única sino era cierto?
Ya no disfrutaba tanto de esa libertad, ya no le importaba tanto no depender de nadie. Ya ni siquiera sabía lo que deseaba. Se sintió realmente agotada, completamente extenuada. Ahora que volvía a la realidad se dio cuenta de que apenas podía respirar y que estaba arrastrándose más que andar por la arena. Cada pierna parecía pesar toneladas y su cuerpo se empeñaba en encorvarse y acercarse al suelo. Durante algunos pasos se esforzó, le pareció ver un árbol peculiar a lo lejos con una chimenea y decidió ir hacia allí.
Pero no duro mucho su determinación, se rindió a las necesidades de su magullado cuerpo. Estaba en el límite de sus fuerzas, demasiadas aventuras en tan poco tiempo y demasiados peligros para alguien que sólo quería una vida normal. Se dejo caer pesadamente en la arena, sin importarle el calor que transmitía y se abandono al cansancio. Durante unos minutos permaneció tumbada, mirando el cielo. Ese cielo morado tan peculiar que nunca había visto, de hecho era tan raro que no habría sabido decir si era de día o de noche.
Sintió que alguien se acercaba pero no le dio importancia. Nada le importaba ya. Antes de cerrar los ojos completamente vencida vio un hombre mayor que la miraba desde arriba con el ceño fruncido. El hombre levantó el bastón que llevaba por encima de la cabeza de Minerva disponiéndose a darle el golpe mortal.
Ante su propia extrañeza Mini no sintió miedo ante el inminente final sino alivio porque todo terminará y sólo deseo que lo que viniera después le proporcionará descanso. Así que cerró los ojos y sonrió débilmente ante este giro irónico del destino que por fin le daba lo que tanto ansiaba, descanso.

¿Ser profesora es difícil?

Posted in Uncategorized on 7 noviembre 2012 by Sel

Porque a mi me resulta muy difícil aunque también es cierto que noto que es mi 5º año trabajando en esto.
Para empezar, siempre me falta tiempo para hacer todo lo que quiero hacer durante la semana y cuando apenas llevamos un mes ya llevo un atraso de trabajos por corregir y de clases por preparar…
Por otro lado, aún me sigue frustrando la falta de interés de los alumnos. No me resigno a que sea algo natural. Conozco casos en que no es así pero no sé cómo llegan ahí. Me gustaría que realmente mis alumnos disfrutarán aprendiendo, nos comunicáramos y aprovecháramos todos el tiempo al máximo.
Aunque luego me pregunto, ¿es sólo característico de los alumnos esa falta de ganas de trabajar o puede considerarse algo endémico de nuestra cultura?

Mi diosa, mi tormenta.

Posted in Uncategorized on 9 marzo 2012 by Sel

A todos nos pasa, tenemos canciones que inevitablemente nos recuerdan a ciertas personas o ciertos acontecimientos.
Y a mi se me remueve algo dentro cada vez que esucho Lucero de Avalanch, es una canción que siempre me ha emocionado pero desde que ya no soy un “completo, incompleto” me parece traer voces del pasado.
Las ausencias, por grande que sea el vacío que dejen en su momento, son algo con lo que nos acostumbramos a vivir tarde o temprano. Es como si se nos encalleciera la parte de corazón que rodea al trozo que entregamos y cada vez molestara menos. Incluso cuando esas ausencias son totalmente irreversibles.
Pero, al menos a mi, siempre me queda algo tierno entre tanto callo y ciertos momentos, canciones, sueños… se empeñan en traerme gente a la memoria. Y los extraño, y ellos probablemente no lo saben o desgraciadamente no les importe pero es así.
Nunca he echado de menos ser la diosa diurna de la luna, siempre he ansiado tener un poco de guerrero luna pero lo que más añoro y más me duele es abrir el correo y sonreir leyendo sólo un asunto. El destino me ha llevado cerca de tu castillo pero más allá del foso.
Y sé que es mejor así, y que ambos lo hemos elegido de distintas formas y en distintas ocasiones pero el corazón no atiende a la razón y todo esto es simplemente para decir que te extraño.

Como cualquier otro

Posted in Reflexiones y divagaciones on 30 diciembre 2011 by Sel

Acabo de ver el final de un documental en el canal Historia donde hablaban de cómo personajes célebres habían terminado siendo asesinados y para enmarcar su final también aportaba un resumen biográfico. En concreto, he pillado a Gandhi cuya historia es conocida por todos. Desde luego, es un personaje admirable pero una de las cosas que más me gusta de su historia es el origen.

Lo que más me motiva y me llena de esperanza es que no es gente predestinada a cambiar el mundo ni a crear historia. Es gente normal que durante muchos años llevan una vida normal, incluso son de familias pudientes o acomodadas. Estudian, forman familia… pero un día reaccionan ante la realidad y eso es lo que me pasma.

¿Qué sucede en ese momento? ¿Qué es eso que les hace pasar de ser personas a corrientes a luchadores incansables? Creo que una de las claves de su éxito es el apoyo y el seguimiento de gente que piensa como ellos pero eso no está ahí desde el principio. Los personajes históricos en los que pienso comienzan solos y con pequeñas acciones.

Y eso tengo ahora mismo en la mente, ese momento mágico que hace que de una persona cualquier un ser increíble porque significa que cualquiera de nosotros puede convertirse en una herramienta para cambiar el mundo, incluida yo. Tal vez algún día encuentre esa chista o ese valor que me falta y haré más de lo que hago. No quiero pasar a la historia ni crear una nueva corriente de pensamiento sólo ansío sentirme bien conmigo misma y llegar a esa inalcanzable meta en la que piense que hago suficiente y que no me limito a gozar de mi suerte o desaprovechar las oportunidades que tengo.

Divagando

Posted in Reflexiones y divagaciones on 23 diciembre 2011 by Sel

-¿En qué piensas?

-No lo sé, supongo que en varias cosas a la vez.

-Pareces triste.

-Puede que lo esté.

-Eso me pone triste a mi…

Mal acostumbrados.

Posted in Uncategorized with tags on 22 diciembre 2011 by Sel

Sé que lo que voy a decir es conflictivo y que levantaría ampollas pero es de esas cosas que si no dices revientas. Creo que el oficio de educador en todas sus vertientes está menospreciado e infravalorado. Siempre he defendido que ojalá fueran más exigentes con nosotros en nuestra carrera así aprenderíamos más, estaríamos más preparados y no tendría el título tanta gente poco apta por decirlo de forma sutil.

Pero, por otro lado, muchos profesionales no lo son tanto. Todos tenemos experiencia al respecto y podemos hablar maravillas de algunos, deplorables actuaciones de otros y la mayoría pasan por nuestras vidas sin pena ni gloria. Sin embargo, de lo que quiero hablar hoy está bastante generalizado me temo.

No quiero que nos equiparemos a la empresa privada y creo que gran parte de las vacaciones que disfrutamos nos las merecemos pero si nuestro calendario marca como lectivo hasta el viernes 23 y lo sabemos con tiempo para hacernos a la idea. ¿Por qué la inmensa mayoría se alegra y se siente aliviado cuando los alumnos deciden faltar estos últimos días?

Nadie se atreve, afortunadamente, a alentar a los alumnos a faltar (eso ya me parecería el colmo) pero tampoco se hace nada por retenerlos y subliminalmente damos a entender que esos días tampoco vamos a hacer nada importante. ¿Por qué no? Otra queja muy extendida es que nos falta tiempo para cumplir el temario y no sólo la comparto sino que añado para hacer la mitad de lo que me gustaría hacer con ellos pero, por otro lado, aceptamos la incoherencia de regalar días al vacío.

Disfruto muchísimo del cambio de exigencia que suponen estos últimos días, del tiempo con los compañeros pero no quiero aceptar como normal que los días después de la evaluación y antes de las vacaciones oficiosamente no son importantes. ¡Sí que lo son! 

A todo lo que acabo de contar se junta la frustración ante el fracaso que ha tenido mi intento de dar responsabilidad a los alumnos para que aprovechen como ellos quieran estos días pero que vengan y hagan cosas. He superado la media del centro reteniendo a los alumnos en clase pero aún así no me parece suficiente y me siento frustrada, enfada, desilusionada y agotada de luchar contracorriente.

http://www.youtube.com/watch?v=4d6qoYKkctg&feature=feedrec_grec_index